lunes, 12 de agosto de 2013

LA ADICCION AL SEXO Y AL AMOR MAL ENTENDIDO



La adicción al sexo y al amor mal entendido es una enfermedad progresiva que no desaparece, pero que  se puede "detener".  Puede manifestarse de diferentes formas —incluyendo (pero sin limitarse a ella)  una necesidad compulsiva de sexo, una dependencia extrema de una o varias personas y/o una preocupación crónica por el romance,  el coqueteo o la fantasía.

Existe un patrón obsesivo/compulsivo sexual o emocional (o ambos a la vez), en el que las relaciones  o actividades sexuales amenazan cada vez más la carrera, la familia y al respeto a sí mismo.  Si a la adicción al sexo y al amor mal entendido no  se le da tratamiento, las consecuencias que produce empeoran.

La experiencia  de los adictos al sexo y al amor mal entendido les mostraba que ni la promiscuidad sexual  ni el cultivo habitual de relaciones  destructivas se podían vencer empleando solamente la fuerza de voluntad.

Muchas historias típicas tienen como protagonistas a  personas que visitaban asiduamente ciertos lugares, pese a repetidos contagios de enfermedades venéreas incluso VIH SIDA y el miedo a ser  descubiertos por sus familias.
 

A los adictos al sexo y al amor mal entendido  les resulta imposible dejar las relaciones destructivas y si lo hacen se encuentran  al poco tiempo en otras igual de perjudiciales.  Otros, finalmente, se dedican a actividades sexuales en solitario.

CARACTERÍSTICAS DEL ADCITO AL SEXO  Y AL AMOR MAL ENTENDIDO  


I-Como no sabemos relacionarnos con los demás, ni donde empieza una cosa ni termina la otra,  mantenemos relaciones sexuales y/o nos vinculamos afectivamente  o sexualmente sin conocer a las personas.


II-Por miedo al abandono y a la soledad, prolongamos y reanudamos relaciones destructivas;  nos ocultamos a nosotros mismos y a otros, nuestra enorme dependencia de los demás y nos aislamos y sentimos cada vez más separados de amigos, personas que amamos, de nosotros mismos y de Dios.


III-El miedo a no tener suficiente amor y sexo nos lleva a buscar obsesivamente.
Nos   vemos en una relación tras otra, a veces con varias personas al mismo tiempo.


IV-Confundimos el amor con la necesidad afectiva, con la atracción sexual y física, con la lástima por alguien y/o con la necesidad de alguien a quien solucionarle los  problemas o que nos solucione los nuestros.
 

V-Cuando estamos solos nos sentimos vacíos e incompletos y aunque nos da miedo la intimidad y el compromiso, buscamos sin cesar relaciones y contactos sexuales.

VI-Transformamos la tensión, la culpa, la soledad, la ira, la vergüenza, el miedo y la envidia en deseos sexuales. Utilizamos el sexo o la dependencia emocional como  sustitutos del cariño, cuidado y afecto que otros obtienen en el seno de una relación sana.

VII-Utilizamos el sexo y los enredos emocionales para controlar a los demás.

VIII-Las obsesiones o las fantasías románticas o sexuales nos paralizan y nos impiden  concentrarnos en nuestras tareas diarias.

XIX-Evitamos las responsabilidades que tenemos hacia nosotros mismos vinculándonos a personas que no nos corresponden o no nos hacen caso.

X-Seguimos siendo esclavos de la dependencia emocional, del coqueteo romántico o de actividades sexuales compulsivas.

XI-Para evitar que nos hagan daño evitamos toda relación íntima, confundiendo la anorexia sexual y emocional con la recuperación.

 XII-Atribuimos cualidades mágicas a los demás, los idealizamos y los perseguimos, para luego responsabilizarlos de que nuestras fantasías y expectativas no se han cumplido.

Al darnos cuenta de hasta qué punto la adicción domina nuestras vidas, descubrimos cuán necesitados estamos de la sabiduría colectiva y del programa que los doce pasos encarnan.

Los patrones individuales de la adicción al amor mal entendido y al sexo varían.

Los patrones de recuperación también.
Normalmente la recuperación de las conductas adictivas significa recobrar la  posibilidad de elegir,  la salud y la dignidad

LOS SÍNTOMAS DE LA RECUPERACIÓN

I-Tratamos de establecer una relación diaria con un Poder Superior, ya que nos damos cuenta de que no estamos solos en los esfuerzos por curarnos de nuestra adicción.

II-Estamos dispuestos a arriesgarnos a que nos hieran, ya que nuestra fe en un Poder Superior nos ha devuelto la confianza.

III-Renunciamos, día tras día, a nuestra estrategia vital y a nuestra obsesión por la búsqueda de coqueteo sexual y romántico y de dependencia emocional.

IV-Aprendemos a evitar situaciones que puedan ponernos en peligro físico, moral, psicológico o espiritual.

V-Aprendemos a aceptarnos y a querernos, a responsabilizarnos de nuestras vidas
y a ocuparnos de satisfacer nuestras necesidades antes de involucrarnos con otros.

VI-Estamos dispuestos a pedir ayuda, nos atrevemos a arriesgarnos a que nos hieran
y aprendemos a confiar y aceptar a los demás.

VII-Tratamos de elevar nuestra escasa autoestima y de eliminar el malestar que se deriva de ésta,  así como el miedo a que nos abandonen y a la responsabilidad. Aprendemos a sentirnos cómodos con nosotros mismos en soledad.

VIII-Comenzamos a aceptar nuestras imperfecciones y errores como algo propio del ser humano, corregimos nuestra vergüenza y perfeccionismo al tratar de corregir nuestros defectos.
XIX-Comenzamos a sustituir las formas autodestructivas de expresar emociones y sentimientos por la sinceridad.

X-Somos sinceros al expresar quiénes somos, incorporamos una intimidad auténtica a nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás.

XI-Empezamos a valorar el sexo como resultado de la comunicación, compromiso, confianza y cooperación que se dan en el seno de la relación con nuestra pareja.

XII-A medida que participamos en el proceso de restablecimiento, día tras día, vamos recuperando el sano juicio.

Algunos adictos  afirman que sin el apoyo de  un programa de apoyo, el dilema de tener que elegir entre la soledad aguda  y el aislamiento, por un lado, y las relaciones y  actividades adictivas por el otro, les hubiera llevado al suicidio.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tuve una experiencia de abuso cuando niña , mi padre me tocaba no sabría decir desde que edad , solo recuerdo cuando ya tenia uso de razón , al inicio sentía miedo , vergüenza a pesar de ser niña no saber lo que estaba sucediendo, pero después me gustó el placer de sentirme excitada y comencé yo solo a masturbarme desde los 7 años, ya mi padre después no volvió a tocarme pero yo continué masturbándome, pasó la adolescencia , la juventud y cada vez sentía más placer , pero esto ha ido de mal en peor porque poco a poco necesitaba más, y con esto de la tecnología entre en la pornografía primero , luego descubrí el chat sexo , y comencé a frecuentar mucho esto , pasaba horas y horas en este chat buscando hombres que quieran verme y yo poderles ver, esto han sido los 5 últimos años cada vez peor .....

Últimamente estuve con un hombre varios meses solo con el , y llegue al punto de hacer lo que el me decia, y aunque después me sentía muy mal , lo volvía a ver una y otra vez , y bueno a veces lo dejo por varios meses , pero vuelvo a caer , y esto me desanima sobremanera .

Anónimo dijo...

Mucho se dice a menudo acerca de las consecuencias de nuestra enfermedad de la adicción al sexo como un recordatorio de por qué es importante elegir la recuperación en las acciones asociadas a la enfermedad. Nuestra opción de actuar a lo largo de la búsqueda de recuperar se basa en nuestros deseos egoístas y la naturaleza egoísta de la enfermedad.

En el trabajo el primer paso, reconocemos nuestra impotencia y como astuto, desconcertante y poderosa que la enfermedad puede estar en nuestra vida cotidiana y las decisiones que tomamos. Y, como tal , nuestras vidas son totalmente inmanejable.

Paso dos reconoce el despertar que se produce al ir a las reuniones y apoyo mutuo en la recuperación. Entonces somos capaces de reconocer que debemos dirigir nuestra impotente a un poder superior a nosotros mismos. En muchos casos, la experiencia inicial de un Poder Superior se encuentra en la seguridad de la reunión y ser capaz de decir en voz alta y reconociendo así nuestra impotencia. A medida que trabajamos el camino de la recuperación, el espíritu dentro de todos nosotros se ve reforzada por un sentido de propósito que nos ofrece la claridad, el equilibrio y el enfoque para mantener el equilibrio de nuestro viaje.

Con el Paso Tres, finalmente podemos simplemente poner nuestra voluntad y poder sobre al cuidado de Dios, como cada uno de nosotros entiende que Dios aliviando así a nosotros mismos de esta difícil tarea. Después de todo, nuestros mejores decisiones es lo que nos trajo a la reunión porque esas decisiones eran reflejos de nuestra manera egoísta y egoísta de pensar. Nuestro amor y preocupación por los demás no era importante. Sólo nuestros deseos egoístas .

Como una forma de llegar y el apoyo a nuestra senda de la recuperación, nos acercamos a un mentor o patrocinador que es alguien con quien nos sentimos cómodos compartiendo nuestras luchas y nuestros éxitos.

La recuperación es un viaje de un día a la vez y, a veces es una cuestión de una hora o un minuto a la vez .

Sinceramente,

Richard